Inhospitalario: Cómo las políticas migratorias de los EE. UU. están perjudicando al sector de hospitalidad
Mientras la industria turística a nivel mundial experimenta un crecimiento sin precedentes, los Estados Unidos enfrentan una crisis cada vez más profunda, caracterizada por ocupaciones al estilo militar, redadas violentas en comunidades de inmigrantes y la terminación abrupta de la situación legal de cientos de miles de personas. Estas políticas están dañando la reputación de los Estados Unidos como un destino acogedor y también devastando a los trabajadores, las empresas y los negocios que dependen del turismo internacional.

Este informe redactado por UNITE HERE y que en inglés se titula Inhospitable: How U.S. Immigration Policy is Harming the Hospitality Sector, revela la forma en que estas políticas migratorias de la Casa Blanca están generando una crisis en el sector de hospitalidad de los Estados Unidos.
“Los líderes de la industria y nuestros funcionarios electos necesitan actuar para proteger al sector de hospitalidad y a las personas que hacen que esta industria funcione. Mientras las familias inmigrantes enfrentan de forma directa las acciones de represión violenta y de control de la Casa Blanca, nuestros miembros, tanto los inmigrantes como quienes han nacido en los Estados Unidos, están teniendo grandes dificultades por el impacto económico que se ha generado. Si las políticas migratorias actuales continúan, las condiciones dentro de esta industria empeorarán, poniendo en riesgo no solo a los trabajadores que la sostienen, sino también a los líderes del sector, las municipalidades y las comunicades que dependen de los ingresos procedentes del turismo”.
—Gwen Mills, presidenta de UNITE HERE
“Se puede observar que el negocio ha bajado. Las personas están gastando menos y algunos de mis compañeros que dependen de las propinas están viendo una disminución considerable. Hasta una reducción del 10% marca la diferencia cuando a duras penas se puede vivir al día. Para los trabajadores, esto afecta la forma en que pagamos las cuentas, cómo compramos nuestros víveres y de qué manera cuidamos a nuestras familias”.
—Rhodora Barry, cocinera principal en el Hotel y Casino Flamingo en Las Vegas y miembro de la Unión Culinaria desde hace 25 años.
“Esto ha hecho que mi propio trabajo sea el doble de difícil y estresante. Especialmente durante la ocupación, había un temor intenso y palpable en la cocina. Hubo gente que tenía familiares que fueron detenidos. Ahora todos levantamos la cabeza cada vez que escuchamos sirenas, incluso en una ciudad como Washington, D.C., donde escucharlas es común. He tenido que venir a trabajar cuando no estaba programado a hacerlo debido a que más miembros del personal se ausentan. Todos estamos tratando de cuidarnos mutuamente, pero se siente como si, en la práctica, estuviéramos trabajando un segundo turno debido a esta ocupación y a las redadas en las calles de Washington, D.C.”
—Greg Varney, cocinero de estación en St. Anselm en Washington, D.C. y miembro del Local 25 de UNITE HERE.
“Me encanta mi trabajo y también hago estas labores extras porque no tengo otra opción. Tengo seis hijos que mantener en casa. Pero cada vez es más difícil, pues estamos perdiendo a los trabajadores. Ya estamos trabajando muy arduamente para cubrir la falta de personal y podríamos perder a más compañeros si se le permite a esta administración que cancele el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los haitianos. Ya es hora de que mis compañeros que tienen TPS tengan alguna vía legal para obtener su ciudadanía. Nadie debería de vivir con el miedo de no saber que les ocurrirá”.
—Filene Julien, conductor de LSG Sky Chefs en el Aeropuerto Internacional de Miami y miembro del Local 355 de UNITE HERE.
“Al principio estaba trabajando cuatro o cinco días [a la semana]. Después empezaron a recortarme las horas en octubre. Nunca me imaginé que me recortarían las horas de esta forma. Mis compañeros dicen que esto nunca había estado tan lento. Hubo un mes en que no me dieron nada de trabajo, ni siquiera un solo día. A veces, cuando vengo a trabajar me quitan habitaciones y me envían más temprano a casa”.
—Emilio, miembro del personal de limpieza en el Hotel Edgewater Hotel en Seattle y miembro del Local 8 de UNITE HERE.
“Las políticas erráticas y punitivas de control migratorio de la administración de Trump están ocasionando trastornos en toda la economía. Esto incluye el sector de ocio y de hospitalidad, que depende del turismo internacional y emplea a millones de trabajadores inmigrantes. En muchos casos, los trabajadores tienen miedo de presentarse a trabajar, lo que hace que las operaciones de las empresas sean más difíciles y aumenta la carga de trabajo para otros empleados. En lugares como Las Vegas, el turismo se ha reducido drásticamente, por lo que es probable que, debido a esto, los empleadores deban despedir a trabajadores. A menos que cambien las políticas, estos trastornos van a continuar”.
—Justin Bloesch, profesor asistente, Departamento de Economía y Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de Cornell.
“Los datos y las historias de los trabajadores del sector de hospitalidad son sumamente claros: revocar el estatus legal de los trabajadores inmigrantes, hacer que los visitantes extranjeros sientan que no son bienvenidos y utilizar tácticas de control excesivamente agresivas son perjudiciales para el sector turístico y de hospitalidad, al igual que para todos las personas que emplea esta industria. El análisis y los relatos de primera mano de los trabajadores de las uniones que resultan afectados directamente y que se incluyen en el informe Inhospitable nos ayudan a entender los efectos a gran escala de las políticas migratorias de los Estados Unidos, tanto para los trabajadores inmigrantes como para los que han nacido en este país. Mientras los Estados Unidos continúen por el mismo camino, el sector de hospitalidad no será la única industria que correrá riesgos”.
—Dr. Gordon Lafer, profesor de la Universidad de Oregón y exasesor principal de políticas para el Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
“La administración de Trump asegura que sus políticas migratorias protegen tanto a los puestos de empleo como a los trabajadores estadounidenses, pero la evidencia muestra que, en realidad, los están menoscabando. Los cálculos actuales señalan que, si la administración logra su objetivo de deportar a un millón de inmigrantes al año, se perderán cerca de seis millones de puestos de empleo para el final de la presidencia de Trump, lo que incluye 2,6 millones de empleos ocupados por trabajadores que nacieron en los Estados Unidos. El informe Inhospitable muestra cómo esto se traduce en la práctica para los trabajadores del sector de hospitalidad, cuyos puestos de trabajo se están volviendo cada vez más difíciles y menos seguros a medida que las políticas migratorias de la Casa Blanca desestabilizan su industria”.
—Heidi Sheirholz, presidenta del Instituto de Políticas Económicas.